El Mensaje Implícito

Y fue el momento…

Dos soledades se hicieron compañía,
se llenaron dos corazones,
se multiplicaron los ojos,
se apagó la lógica.

Aquel día no tuvo fecha.
Los metales de los relojes se fundieron,
hechos líquido cayeron.
No hubo espacio.

El fuego se expandía,
el agua lo avivaba más y más.
Se confundió el dolor y el placer.
Se hicieron uno el día y la noche.

La lluvia se hizo presente.
Inmensas lejanías se hicieron cercanas
y los seres indecisos no supieron si vivían
o estaban muertos.

Todo lo blanco se volvió rojo,
el amor lo tiñó.

Ambos entregaron sus vidas,
muertos y vivos a la vez
opacaron los prejuicios.

(15 de mayo de 2004)

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