¿Y si leemos libros en las colas?

Recientemente tomé mi libro favorito para hacer un experimento…

El experimento es, leerlo solo cuando sienta, que la situación en la que estoy, me está haciendo perder el tiempo (y potencialmente la paciencia), por ejemplo:

  • La cola del bus.
  • La cola ya en el bus (tráfico).
  • En alguna sala de espera (médico, banco, tramites legales, etc).
  • La cola para comprar (comida, tickets, productos escasos, etc).
  • En el Metro.
  • Esperando a alguien (puede haber personas que llegan una hora tarde de la hora acordada).

En fin, muchas pueden ser las situaciones que por razones ajenas a nuestras voluntad ponen a prueba nuestra paciencia, en especial si nos toca realizar una espera muy larga.

Particularmente mi noción del tiempo ha cambiado mucho desde que comencé este pequeño experimento. Cuando tengo que esperar a alguien y me pregunta:

  • ¿Llevas mucho rato esperando?

Mi respuesta puede ser algo como, “No, apenas tres páginas” o en caso muy “malo”, podría responder: “Seis capítulos completos, es decir, 65 páginas completas.”

Y coloco “malo” entre comillas porque no es lo mismo perder dos horas en una cola para comprar una lata de atún, que invertir el tiempo de tu espera para leer cinco capítulos de tu libro favorito.

También puedo asegurarte que circulando entre las colas caraqueñas se pueden leer libros enteros, y con una rapidez que me hacen reflexionar la cantidad de tiempo que nos hemos acostumbrado a perder, tiempo que solo llena nuestro cuerpo de frustración, impotencia, mal humor, estrés y que difícilmente logramos drenar cuando llegamos a casa.

Muchas veces una cola (especialmente por comida), nos llena de muchos sentimientos negativos. Por lo tanto decidí leer como alimento personal, para bloquear esos sentimientos negativos y además como medio de protesta. Sí, quizás no lo parezca pero lo siento así. Leyendo protesto contra la ignorancia, contra la humillación, contra los valores invertidos que nos quieren imponer, contra los resentimientos que nos quieren sembrar, contra la miseria a las que nos quieren llevar.

En estás fechas se celebra la feria del libro en la Plaza Francia de Altamira, un buen espacio para curiosear libros (si aun no eres un lector frecuente) o para recargar tu amor por los libros.

Este artículo en particular lo comencé a escribir antes de ir a la feria de hecho tenía algo de dudas al publicarlo, pero la imagen a continuación fue una señal del cielo para hacerlo 🙂 La foto es de uno de los stands y me dijo que no estoy solo en esta idea.

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Este artículo se lo dedico a Alaína, quien me contagió en su amor por los libros y a YR, con quien he compartido mucho de ese amor a los libros.

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