Érase una vez una cima que no existía

Una vez, conversando con una empresaria y emprendedora a la que admiro mucho, escuchaba de ella hablar lo que la gente consideraba “estar en la cima”… Decía que estar en la cima es una creencia lamentable, casi conformista.

Decía que los verdaderos triunfadores nunca se quedan en la cima. Siempre en lo más alto, encuentran caminos de seguir ascendiendo, y de no encontrarlos, los crean y van más arriba.

El triunfo, es sólo el logro de una meta, pero no es el fin del camino, tras una meta lograda debe haber una más grande, el único límite del ser humano es su propia creencia acerca de lo posible, su propia imaginación para conseguir o construir nuevos caminos y su determinación para asumir nuevos retos.

Nunca se debe dejar de tener ambición, los sueños más locos e improbables, con el esfuerzo suficiente son totalmente posibles. Nunca hay que rendirse.

~ Feliz día de San Valentín.