Despedida

Hoy no supe si decirte adiós o hasta luego. Hoy nos despedimos, con una amarga sensación que gritaba para siempre, dándole a cada una de nuestras palabras un oscuro matiz que me hacían sentir que eran las últimas.

No, si por mi fuera, no hubiera llegado este día, ni este momento, pero es difícil aceptar que, el dulce néctar que un día te dio alegría, pueda envenenarte lentamente.

No, no puedo decirte adiós, porque todo lo que eres se fusionó en mi y vivirá conmigo por siempre. Lo admito, no solo te amé, también te robé un poco, me apropié incluso de algunos de tus defectos, quizás para no extrañarlos, quizás porque terminé amándolos también. No, no puedo decirte adiós porque si otra vida viviera, otra vida quisiera conocerte y enamorarme irremediablemente de ti.

No, no puedo decirte hasta luego, porque ya no pueden coexistir un nosotros y un mañana. La experiencia me ha enseñado que el tiempo no es capaz de remediarlo todo, que hay oportunidades que no se repiten y que la pureza del amor no se regenera.

Afortunadamente, la existencia es un círculo compuesto de historias, una termina e inmediatamente otra comienza.