¿Por qué dejar de ser un niño?

Una pregunta… ¿Por qué cuando crecemos y nos convertimos en adultos nos da por olvidarnos de seguir haciendo las cosas que los niños hacen mejor que los adultos? Por ejemplo, esa capacidad de hacer TODO con diversión y entusiasmo (si no es obligado), esa curiosidad y sed de conocimiento, esa falta completa de miedo al fracaso… ¿Por qué si los niños tienen una mentalidad tan maravillosa perdemos con el tiempo todas esas habilidades que nos hacen evolucionar?

Hace 4 años aproximadamente trabajaba enseñando a personas de la tercera edad el uso de las computadoras y las aplicaciones básicas… Y la barrera más difícil de superar no era la capacidad de aprendizaje,no, era el miedo de hacer cosas en la computadora, pensaban que podían dañarla o que un error podía ser grave. Yo les preguntaba ¿Por qué un niño de 4 años puede usar la computadora, las tablets y los celulares mejor que nosotros? ¿Acaso en el vientre materno hay una biblioteca y leyeron todos los manuales de uso? ¿O es que ya el cordón umbilical viene con conexión a Internet? Nada de eso… Si observan bien ellos toman un dispositivo y lo “jorungan”, lo toquetean, lo analizan, aprietan, tocan, registran, buscan botones, intentan desarmar, mueven, etc., y nunca se preocupan si dañan el dispositivo o no, hacen una acción y observan qué hace el dispositivo en consecuencia y así van aprendiendo a usarlo… ¿Cómo se aprende a usar un juego por ejemplo? Tocas cada botón y analizas que cosa pasa al tocar ese botón.

Con el paso de los años vamos adquiriendo un estúpido temor de equivocarnos, de hacer las cosas mal y eso nos impide aprender cosas nuevas, solo por no atrevernos a vernos a nosotros mismos como novatos o débiles en un área.

Así que, ¿Por qué dejar de ser un niño? ¿Por qué crear en nosotros barreras para nuestra propia evolución? Sigamos teniendo nuestras almas infantiles, trabajemos con el entusiasmo de los niños, aprendamos con la curiosidad y observación de un niño, tratemos con otras personas como niños, sin rencores, sin competencia insana, hagamos las cosas sin tanto ‘pero’…

Seamos felices y punto.

 

Disfraces en Silla de Ruedas para Carnaval

Yo soy un enérgico creyente de que “ninguna discapacidad es una excusa”, podría decir que es una frase que defiendo profundamente, y día a día la vida se encarga de mostrarme ejemplos que esto es así.

En el caso de los niños con discapacidad motora, los padres y las madres son los primeros encargados de superar esa barrera mental que dice “No se puede” y convertirla en un “Sí se puede” sólo que hace falta muchísima creatividad. Aquí les dejo un cartel de la página CuantaRazon.com que expresa en imágenes lo que estoy diciendo.

disfraces_en_silla_ruedas

La fuerza no proviene de la capacidad física sino de la voluntad indomable.”
~ Mahatma Gandhi ~

Tomando Impulso

TOMANDO IMPULSO

(Por: Sergio Pérez Castañeda)

Tomando Impulso

Toma mi mano,
déjame ayudarte,
pero espera,
no soy muy fuerte,
así que toma impulso ,
para que el esfuerzo se
divida entre los dos.

A lo mejor mi mano,
nada más será una guía,
y el esfuerzo será nada más tuyo,
y lo único que necesitabas
era confianza para poder elevarte.

No titubees, mi mano sigue extendida,
sin condiciones ni requisitos ,
si la tomas, no estás adquiriendo
conmigo ningún compromiso
ni tampoco alguna deuda.

Quien diga que no ha necesitado
de una mano amiga para caminar
hacia adelante,
es que no ha recapacitado bien.

El afirmar que somos lo que somos
gracias solo a nuestro esfuerzo, es
una verdad a medias.

Porque el hombre siempre ha necesitado
un estímulo para mirar hacia arriba,
sólo que a veces nos concentramos tanto
en nuestra tarea,
que no le damos importancia
a las manos que se extendieron,
porque fueron tan rápidas,
que no se notaron.

Ojalá que eso haya sido,
y no nuestra ambición y egoísmo,
que nos cegó de tal manera,
que no nos permitió ver la
existencia de esas ayudas,
durante nuestras vidas.

Así que, tomemos un respiro
en nuestras actividades,
meditemos y exclamemos…

¡Benditas esas manos anónimas
que se tendieron para ayudarme
a llegar hasta donde estoy…!

Pero espera,
aun quedan planos más altos por subir,
pero no te preocupes…
aquí está mi mano extendida…
pero esta vez, sí te pediré algo…

¡Mira hacia abajo,
y si hay alguien que necesite una mano,
extiéndele la tuya, y…

¡Subiremos todos!