Comunicación Responsable (Por Nestor Piñerúa)

En pleno siglo XXI aumenta cada día la oportunidad y los recursos para emitir un mensaje en las redes. Existen múltiples plataformas que nos conducen a informar, educar y entretener al público receptor. Si es cierto que se debe estudiar para desarrollar contenidos comunicacionales efectivos, también lo es el hecho que no se requiere ser profesional en esta área del conocimiento para poseer uno de los valores más importantes de una sociedad: la responsabilidad.

La comunicación como acción de transmitir un mensaje, promueve no sólo la interacción por parte del receptor, sino que también mide su efecto positivo o negativo.

Un arma tan poderosa como lo es la comunicación se debe usar para el bien de todos. El mar de las redes y los recursos digitales permiten la multiplicación de emisores, por la cual muchos tienden a ignoran lo letal que pueden llegar a ser si trabajan de manera incorrecta.

Periodistas, escritores, blogueros y cualquiera que maneje una red social o medios digitales debe actuar bajo el principio del respeto. Es decir, cuidar siempre la sensibilidad del receptor.

Una buena ortografía, un texto casado con la coherencia, y arropado con un buen argumento, siempre irá en pro a la construcción de una sociedad que merece ser tratada de manera responsable, es decir, con información confirmada de primera mano, documentada, con datos reales y sin caer en vicios como el amarillismo o sensacionalismo.

Comunicadores somos todos. Profesionales o no, el objetivo a la hora de convertirnos en emisores, es estimular mensajes positivos a nuestro público lector, espectador u oyente.

Respetemos el trabajo de otros, démosle crédito a quien lo merece, desarrollemos nuestra capacidad creativa y asi parir contenidos de calidad y, sobre todo, seamos conscientes de las consecuencias que puede traer el espesor del mensaje.