La magia de un verso (Por: Katara Moreno)

Ella es un alma pura, que vaga en un mundo lleno de dolor, camina por sus calles oscuras intentando iluminar con cada paso, cada rincón, no se da cuenta que muy cerca de ella hay aún más oscuridad, disfrazada en falsos amores, falsas amistades, hipocresía a montones, críticas destructivas de sus seres queridos y demás, ella no lo merece, ¡ella no!.

En su trayecto se topa con alguien, que con palabras, da sentido a la vida, le busca un lado menos monótono y aburrido, una escritora, que al verle queda perpleja con lo puro de su ser y lo hermoso de su querer. Sin duda encontró lo que hacia falta a sus historias, alguien real, esa persona que, en muchos de sus relatos describió, pero que hasta el momento nunca conoció, al instante le confesó que la volvería poesía, de la más hermosa que ha leído, comenzó a soltar palabra tras palabra, mientras nuestra protagonista algo confundida dijo:

– Nadie, jamás se expresó de esta forma acerca de un chica tan común como lo soy yo.

La escritora a su vez, le acercó su dedo índice a sus labios en un gesto de cariño y respeto a su inspiración, mientras dentro, algo extraño, una sensación bastante peculiar le invadía,

– ¿Qué era esto? ¿Por qué con ella? No le conoces de nada como para sentirte así – Se repitió para si misma por un momento, mientras la dulce chica la observaba sin entender porqué está allí, pero sin apartarse.

Luego de un momento mágico y un cruce de miradas donde establecieron una magnifica conexión, la escritora por fin dijo:

– Nunca enamores a una escritora… Te puede hacer inmortal.

La chica, fingiendo no entender, se acercó aún más y a su oído dijo:

– Sería un placer para mi, ser la musa de tus hermosos versos, y si el precio es ser inmortal, por ti, lo seré.

Sin mediar palabra alguna plantó un único y placentero beso en sus labios, lo cuál sellaría la más linda de las historias. Porque, ¿Quien sabe lo que ocurrirá luego? Estamos seguros del ahora, el futuro es totalmente impredecible, y eso lo hace fantástico, a pesar de sus riegos.

Estas chicas pasaron la tarde observando un atardecer, que les hizo parecer haber sido diseñado en aquel momento, sólo para ellas. Mientras nuestra protagonista cantaba en su oído, la escritora, creó el mejor de los versos hasta ahora, y era simple el por qué: tenia de inspiración a su musa de gran valor.

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