Las cuatro leyes de la espiritualidad

A continuación dejo textual, un mensaje que me pareció bastante interesante que vale la pena compartir…

La primera dice: “La persona que llega es la persona correcta”, es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

La segunda ley dice: “Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”. Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: “si hubiera hecho tal cosa hubiera sucedido tal otra…” No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

La tercera dice: “En cualquier momento que comience es el momento correcto”. Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.

Y la cuarta y última: “Cuando algo termina, termina”. Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.

Vía: DR.

Mi primera página web (Por José Hernández)

Hola mi nickname es drjoseher, mi dominio es http://www.randompage.com.ve/ ; este dominio no estaria en la web de no ser por el Sr. guzman6001. El fue el guía para lograr levantar este proyecto personal con el cual me siento muy satisfecho y agragradecido con mencionado caballero.

Gracias por esto y mucho más 😉

Pd: ¿Cómo se coloca publicidad al WordPress?

“El final del suplicio” – FanFic de “Miraculous Las aventuras de ladybug y Chat Noir Eres mi Hogar – La Fuente de todo Mal” [1/3, capítulo 24] (Por Eury Castillo)

El cielo se había despejado, pasando de la oscuridad que lo cubría a la claridad del día, las personas infectadas por la Fuente despertaban de su letargo, y veían, ahora lucidos, las atrocidades que habían cometido, a sus familiares asesinados por ellos mismos, los cuerpos inertes de sus amigos, los objetos robados, las personas abusadas, los niños muertos ahogados, o a golpes, las calles estaban cubiertas por la sangre roja, fresca y brillante derramada de los inocentes, los heridos arrastrándose adoloridos y temerosos en el suelo, buscando como llegar a un hospital.

Los recuerdos de sus acciones llenaban de dolor a sus perpetradores, pues habían observado lo que hicieron desde su prisión mental, gritando desde dentro de sus mentes porque sus cuerpos no hicieran todo lo que habían hecho, se abrazaban a sí mismos, y temblaban de miedo por lo que acaban de hacer, sus lágrimas tibias se derramaban por sus mejillas, asustados de sí mismos; y buscaban desesperadamente como ayudar a los pocos que quedaban con vida, mientras éstos se protegían con las pocas fuerzas que les quedaban y se encogían de miedo ante la ayuda de los muchos asesinos que los rodeaban y que ahora intentaban ayudar.

Un joven, en un país de América, había incendiado el edificio donde su novia vivía, luego de haber trancado las salidas con unas gruesas cadenas y fuertes candados, luego de encender la chispa que detono el incendio se quedó a escuchar los gritos de las personas mientras morían incineradas dentro, y sonreía cínicamente, como si hubiese recibido un hermoso regalo en navidad, algunas personas se habían lanzado por las ventanas, prefiriendo morir del impacto que morir consumidos por las llamas, mientras que los que no pudieron siquiera salir de sus apartamentos, sacaban las manos por las ventanas pidiendo ayuda, ayuda que no llegaba, se pusieron a rezar el padre nuestro en voz alta, mientras morían en aquel infierno.

Padre nuestro, que estas en los cielos

Gritos se escuchaban detrás de las oraciones

Santificado sea tu nombre

Llanto de las personas que sufrían

Venga a nosotros tu reino

Dolor era lo que sentían mientras eran abrazados por las llamas

Hágase tu voluntad en la tierra como en los cielos…

Lágrimas se derramaban por sus mejillas

 Y así a lo largo del mundo, las personas infectadas por la Fuente despertaban, y ahora las calles estaban inundadas, no solo por la sangre de las víctimas de los miles de actos atroces, sino también por las lágrimas de los inocentes que perdieron seres queridos en esta tragedia mundial, y de la culpa de los victimarios controlados.

Ethan estaba arrodillado en el suelo frente a la torre Eiffel, sosteniendo el cuerpo inerte de Ladybug en sus brazos, su transformación se había acabado, y sus heridas eran demasiado graves, su sangre emanaba sin control alguno, tenía un fuerte corte en la cabeza que punzaba y amenazaba con hacer que se desmayara, un brazo roto, y un par de costillas fracturadas, quizás un esguince en el tobillo, y un corte tan profundo en la pierna que hacía que el charco de sangre donde se encontraba se expandiera rápidamente.

Aunque la sangre en el suelo no era solo suya, Ladybug también estaba muy mal herida, él la había atrapado de su caída antes de que se estrellara contra el suelo, evitando así que el golpe que se hubiese dado en la cabeza la hubiese matado de inmediato.

Plagg había caído al piso al momento de la destransformación, él también estaba al borde de un colapso, pues había llevado al límite sus energías para poder mantener con vida a Ethan.

Ni Bequeen, ni Volpina habían tenido tanta suerte, sus cuerpos sin vida se encontraban a unos metros de donde se encontraban ellos, con sus extremidades extendidas en unos ángulos antinaturales, mientras sus Kwamis yacían sellados en sus prodigios, tristes por la pérdida de sus portadoras, llorando en silencio por el luto que las aquejaba, no era la primera vez que perdían un portador, pero estas chicas tan jóvenes luchando contra aquel poderoso mal, se habían convertido en más que sus portadoras en sus amigas, en su familia y las habían perdido.

Lamentablemente Ivanova  y Yure no resistieron, sus órganos explotaron por las hemorragias internas, por lo menos su muerte fue rápida y sin sufrimiento, un último suspiro había escapado de sus bocas al momento de fallecer, y se iban con la conciencia tranquila de haber hecho todo lo que estaba en sus manos para salvar a la humanidad, a sus padres, a sus hermanos, a sus amigos.

Ladybug y Chat Noir habían cargado con la mayor parte energética en el ritual, para salvar las vidas de sus compañeros, pero no lograron salvarlas.

Lady Moth y Peacock se encontraban mal heridos, y como pudo Gabriel Agreste arrastro el cuerpo de su esposa al hospital más cercano, no tenía otra cosa en la cabeza que salvarla, no le importó que Ethan y Celline les hubiesen salvado la vida, o hubiesen salvado al mundo, el solo quería salvar a su esposa, nada más, se fue, los abandonó ahí, a su suerte. Kate Agreste había caído en un profundo coma, a causa de sus heridas y la fuerte lucha que había llevado a cabo por salvar a la humanidad del infierno en la tierra, efectivamente había perdido a su bebé.

Celline estaba al borde de la muerte, la sangre brotaba de sus heridas, de su nariz, de su boca, tenía tantos huesos rotos, que era más sencillo cuantificar los que no estaban fracturados, el dolor era insoportable, Tikki trataba de mantener la transformación para evitar las hemorragias con lo que quedaba del desgarrado traje de Ladybug.

Ethan la abrazaba con tanta fuerza que quizás estaba más asfixiada con sus brazos que con la sangre de sus hemorragias internas que se acumulaba en sus pulmones

  • Celline, ¡CELLINE! Despierta por favor… – Ethan lloraba con tanta fuerza, nunca, ni siquiera en la muerte de sus padres había llorado de esa manera, le dolía el pecho, no por alguna herida ahí, sino porque no quería perder a la mujer de su vida, a la chica que le había robado el corazón, que le había regalado la felicidad de su compañía, que le había quitado la soledad
  • E…Ethan… – susurró la castaña
  • Aquí estoy mi amor, no te dejare sola…- Ethan la mecía lentamente mientras las lágrimas caían por sus mejillas
  • Per…perdóname, p-por fa….vor…- Celline hablaba con dificultad
  • No tengo que perdonarte nada…- comenzó a acariciarle el cabello, que lo tenía lleno de sangre y suciedad.

El maestro Fu corría, recuperó los prodigios de las portadoras fallecidas, y se acercó con rapidez a Ethan y Celline con un botiquín de primeros auxilios en las manos, ignorando sus propias heridas, que gracias a su entrenamiento de siglos fueron graves pero pocas

  • ¡Atiéndala a ella! – exclamó Ethan al ver que el maestro intentaba vendar su cabeza- ¡RAPIDÓ! Ella está muy mal… yo sobreviviré, tengo una razón para hacerlo- miraba con ternura a Celline- eres mi razón, tranquila mi amor, tranquila… el maestro te ayudará, resiste
  • Ethan… regálame…. R-Regálame un beso, por fa… vor- susurró Celline, soportando el dolor, mirándolo con los ojos cargados de ternura

Lo que Ethan no sabía era que Celline se estaba disculpando no por el estado en que se encontraba, sino por lo que iba a hacer a continuación, ella sabía que en todo el globo terráqueo había miles de personas sufriendo en este momento, despertando de la influencia de la fuente, y viendo las atrocidades que cometieron, culpa y horror eran los sentimientos que en este momento reinaban el planeta, no solo la culpa por lo hecho, si no también la perdida, recordó como Ethan sufría por la pérdida de sus padres, y en todo el mundo muchas personas habían muerto por culpa de la Fuente a manos, quizás, de sus mismos familiares.

Las personas no solo sufrían por haber matado, violado, o robado, sino por la pérdida de sus seres queridos, Celline quería arreglarlo todo, y sabía que solo había una forma de hacerlo, su amuleto encantado, si bien no podría revivir a los muertos, podría curar a los vivos, poniendo todo lo que quedaba de su energía y de su poder podía borrar todo el dolor de las personas, reconstruyendo las memorias, eliminando los recuerdos, eliminando la culpa.

Celline estaba recostada en el suelo, bajo los restos irreconocibles de la torre Eiffel, del lado derecho de la misma, ella miraba el cielo, perdida en sus pensamientos, mientras el maestro Fu trataba de detener las hemorragias, y su príncipe le entablillaba su brazo izquierdo, sintió como si el tiempo se detuviese, o que fuera mucho más lento, mientras tenía una conversación interna con Tikki

  • ¿Qué vas a hacer Celline?
  • Lo necesario para que la gente no sufra, para que él no sufra
  • Puedes morir en el intento, ¡no lo hagas!
  • Nadie me va a extrañar
  • ¡Claro que sí! Yo te voy a extrañar, Ethan también, piensa en él
  • No Tikki… nadie me va a extrañar, estoy pensando en él, me va a olvidar, todos me olvidaran, olvidaran que una vez existí… olvidaran lo que hicieron, olvidaran a las personas que ya no están… todo estará bien, no habrá sufrimiento en este mundo por culpa de lo ocurrido hoy… tu… tú también me vas a olvidar, estoy pensando en él, en todos, imagina la culpa que van a sentir al recordar todo lo que la gente hizo, lo que él hizo, prefiero que me olviden… renuncio a todo, renuncio a la vida misma por su felicidad…

Celline levanto su yoyo con su mano derecha y susurró “amuleto encantado, borra la culpa y el dolor” mientras Tikki derramaba sus lágrimas por Celline, pues sabía lo que su sacrificio significaba

  • ¿QUÉ HACES CELLINE? – Ethan ya había descubierto sus intenciones, y por ende ya sabía que ella estaba usando todo lo que quedaba de energía para arreglarlo todo, y sabia también que moriría si lo hacía “por eso se estaba disculpando”
  • P-perdóname- susurró de nuevo

 

Ethan la besó, ignoró el sabor metálico de su sangre en sus labios y la beso tiernamente, mientras desde el centro de la tierra se levantaban columnas de luz blanca a lo largo de todo el planeta, columnas que se dirigían al cielo iluminándolo, miles de brillos entre rojos, rosas y blancos salían de dichas columnas y se movía en espiral hacia todas las direcciones posibles, expandiéndose como una onda hasta chocar entre sí y formar una capa brillante alrededor del planeta, borrando de las memorias y los recuerdos de las atrocidades cometidas gracias a la Fuente, borrando de las fotografías a todas las personas fallecidas en esta tragedia, borrando los recuerdos posibles de las mismas, borrando los registros, sus objetos personales, sus propios recuerdos, como si nunca hubiesen existido, los cuerpos de las víctimas se desintegraban como cuando soplas un puñado de polvo fino en un espacio abierto, al punto que no quedaba nada de ellos, la sangre derramada en el suelo desaparecía.

Las estructuras arquitectónicas destruidas se reconstruían en un abrir y cerrar de ojos, mientras aparecía el cartel “en venta” cuando los que ahí habitaban habían muerto todos, las parejas cuyos hijos habían matado, no recordaban si quiera haber tenido un hijo, las mujeres y hombres, niños y niñas que habían sido abusados, olvidaron si quiera haber salido de sus hogares ese día, los objetos robados habían sido devueltos sin contratiempo.

Una aureola de luz blanca se formó del otro lado del mundo, recorriéndolo y cerrándose en el epicentro del poder: Celline, mientras eran arreglados todos los estropicios del planeta causados por la Fuente y por sus víctimas.

La familia de Ivanova había olvidado por completo que alguna vez habían tenido una hija con ese nombre, sus hermanos lloraron sin saber la razón de sus lágrimas, pues sentía en lo profundo de su corazón que habían perdido algo muy importante, pero no sabían que era, sus pertenencias se desintegraron, y la carta que le dejó a sus padres también desapareció, Ivanova descansaría en paz totalmente, pues en su familia nadie había sido infectado, y nadie había sido asesinado.

Los padres de Yure olvidaron que en algún momento habían tenido una hija adolescente, una hija maravillosa que los ayudaba en casa con sus dos hijos pequeños, una hija a la que amaban con todas sus fuerzas; igual que en la familia de Ivanova no habían sido infectados, ni nadie había muerto, se habían encerrado bajo llave, en el sótano de su casa al ver el desastre que ocurría en las calles, mientras le reventaban el teléfono a Yure por la preocupación, llamadas que nunca fueron contestadas, al momento de que el poder los alcanzó dejaron caer el teléfono al suelo, mientras derramaban lagrimas que para ellos no tenían sentido, olvidaron la existencia de su hija mientras las memorias y las fotografías se desvanecían.

El maestro Fu olvido a sus queridos portadores, a Ivanova, a Yure, a Celline, a Ethan, a Gabriel y a Kate, los olvido por completo, olvido su entrenamiento olvido los días compartidos, sus historias, sus idioteces, olvidando que tenía que recordarse a sí mismo que eran solo niños, todo, dejándole un vacío pues esos jóvenes eran, más que su responsabilidad, eran sus amigos.

Gabriel había olvidado su vida como portador del Kwami del pavo real, se dedicó a vivir su vida como Gabriel Agreste, quien con su esposa internada en un hospital en coma supuestamente por el ataque violento de unos maleantes, se había convertido en una familia rota por la desgracia, un dolor atorado en el alma, había dejado que la oscuridad cubriera su corazón, tenía un solo deseo en la vida, y era revivir a su esposa de la muerte cerebral que la tuvo postrada en una cama durante muchos años, mientras dejaba que su hijo creciera en la soledad de una mansión vacía, cubriendo su inexistente cariño con regalos costosos para un niño que lo único que deseaba era una familia, encerrándolo en un prisión de oro, hasta el día en que consiguiera el Miraculous de la mariposa que antes le pertenecía a su difunta esposa y cambiara todo en su vida, pero eso… eso es otra historia.

Los Kwamis olvidaron a sus portadores, y sus tristes historias, nunca en sus miles de años de existencia se habían encontrado con portadores con corazones tan puros y rotos como estos, Plagg olvido al chico que le enseño que en la vida no todo era seriedad, que hacía falta regalarse un respiro y buen trozo de queso, Tikki olvido a la chica que le enseño que las cosas se debían hacer bien desde el principio, y que no importaba lo que ocurriera, dejar de luchar no era una opción, Trix olvido a la joven que le enseño que la amistad es la base del amor, y que a veces la familia no lleva tú mismo tipo de sangre, Nooroo había olvidado a la mujer que le enseño el valor de la familia, Duusu había olvidado al hombre que le mostró que amor lo puede todo, Abii había olvidado a la joven rusa que le enseño el valor de la familia, aunque la familia no te valorase del todo… Wayzz había olvidado la trágica historia de los portadores de esta época.

A medida que se acercaba la aureola blanca a Celline, esta trataba de mantenerse con vida para que el flujo de poder no se cortara, y no quedara nadie sin que el amuleto lo “curara”, pero la vida se le estaba yendo del cuerpo, se estaba quedando dormida, y dudaba que pudiera abrir los ojos de nuevo, el agarre de la mano de Ethan lo sentía lejano.

Ethan la besaba y abraza, mientras lloraba, sus lágrimas caían en las mejillas de Celline, miró a su alrededor con miedo de cerrar los ojos y no poder volver a ver su sonrisa, solo deseando en su corazón tenerla a su lado para siempre, cuando el poder llegó a él sintió miedo de perderla, el poder era como si un escalofrío lo recorriera por todo su cuerpo, y un cálido sentimiento se instalara en su corazón, se metió dentro de su ser, borrando todos los recuerdos que lo unían a la Fuente, incluida ella, borrando el haber sido un superhéroe, borrando a Chat Noir de vida, su anillo se guardó en su caja, Plagg fue sellado en el mismo, y apareció misteriosamente en la caja fuerte de Fu, borrando el haberla conocido, el haberla besado, el haberla hecho suya, borrando de su casa las fotos tomadas, las pertenencias de Celline, las notas de cariño que ella le dejaba y que el atesoraba en un pequeño baúl bajo su cama, borrando todo menos aquel anillo plateado que le había comprado; regresándole la soledad que había desaparecido de su corazón cuando ella llegó a su vida.

Celline no aguantaría por mucho, cuando el poder llegó a ella y le iba borrando la memoria, se fue des transformando lentamente en un brillo blanco y rosado, Tikki lloraba en silencio mientras su memoria era borrada, las lágrimas caían por sus rojas y moteadas, lo siento Celline, fue el último pensamiento de la kwami, mientras se sellaba en los aretes que terminaron mágicamente en la bóveda del maestro Fu.

Ethan tardó varios minutos en despertar de su reprogramación mental, cuando volvió en sí se dio cuenta del terrible dolor en todo su cuerpo, bajó la mirada para ver que en sus ensangrentadas manos había una joven a punto de morir, la visión de la misma era como ver los cuerpos de sus padres después del accidente automovilístico, su corazón se hizo trizas, en pedazos tan pequeños que cabían por el ojo de una aguja.

Seguramente el también estaría en un muy mal estado, quizás venia en el mismo coche que la chica, como pudo se levantó, y ayudo al anciano desconocido que le curaba las heridas a la joven a levantarla y llevarla a un hospital.

Ningún taxi quiso llevarlos, por la cantidad de sangre que emanaba de sus cuerpos, como pudieron Ethan y el maestro Fu arrastraron el cuerpo de la joven hacia la clínica más cercana, donde un equipo médico al verlos llegar los recibieron con urgencia, a la joven la recostaron en una camilla, y la llevaron directo a terapia intensiva, por alguna razón Ethan no quería soltar su mano, sentía que se lo debía, él estaba en mejor estado que ella y quizás él si sobreviviría, quizás el accidente que no recordaba era su culpa, y quería cuidar de la chica.

La joven de cabellos oscuros sentía lejano el toque cálido de un ángel que sostenía su mano, pero era una sensación lejana que era consumida por el dolor, ese toque era lo único que la hacía sentir con algo de vida en su ser.

Los médicos comenzaron a trabajar en el cuerpo inerte y casi sin vida de la joven, la entubaron pues había mucha sangre acumulada en sus pulmones, Ethan miraba como la atendían, con un gran dolor en su pecho, una enfermera le habló.

  • Sr. no puede estar aquí, debe retirarse, y atender sus heridas.

A regañadientes, Ethan soltó la mano de la joven, como si el tiempo pasara lentamente, no sin antes sentir como se le ponía el corazón chiquitito del dolor de la ausencia, lo sentía como una despedida, una triste y dolorosa despedida, que presagiaba soledad, se dio la vuelta, y apesadumbrado metió sus manos en los bolsillos, y cojeando se dispuso a salir de urgencias por la puerta, volteó para darle una última mirada a la chica que se debatía entre la vida y la muerte, y que probablemente fuera la muerte la que ganara el derecho de su alma, la miró y con un suspiro lleno de dolor salió.

En la camilla, la joven logro abrir los ojos muy poco (hasta ese simple gesto le generó un gran dolor) para observar como una figura oscura y masculina salía por la puerta de la sala, y esa figura era tragada por la cegadora luz blanca del día y del exterior de la habitación donde se encontraba, el dolor la inundaba y le hacía difícil respirar, sentía un fuerte aroma a sangre mezclado con el olor de la muerte característico de un hospital, cerró lentamente los ojos, mientras sentía como una fuerza invisible la hundía en las profundidades oscuras de un sueño pesado que la consumía, como si la hundieran en los más profundo de un mar lleno de un líquido negro y espeso.

Ella… se dejó ir en los acogedores brazos de la muerte, donde ya no sentía el dolor que la aquejaba, mientras escuchaba a lo lejos un fuerte y continuo biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip………. De la máquina que indicaba que su corazón ya no palpitaba…

Propósitos para el año 2018 by guzman6001

Comienza un año y con él, llegan los propósitos y las resoluciones, estableces metas y compromisos. Una de mis principales resoluciones es volver al blogging activo. Me propongo publicar todos los días, como aquellos tiempos de REPRASOL, el blog que nacía oficialmente el 18 de agosto de 2008 y que mantuve hasta el 11 de marzo de 2011. Si bien es cierto que llevo años sin publicar con frecuencia, ayer, primero de enero me inspiró el proyecto #Mentor365 del canal de YouTube Libros para Emprendedores, con Luis Ramos.

Como siempre, la temática de este blog se mantendrá diversa (por no decir random), entre tecnología, juegos, programación, educación, reflexiones o cualquier cosa que se me ocurra.

Otro punto es que me gustaría que las personas que más aprecio escribieran por lo menos un artículo en este blog este año, por supuesto, manteniendo la estricta temática del blog, es decir, que escriban lo que les de la gana. Conozco muchas personas con gran potencial para escribir y quiero “obligarlos” a salir de esa zona de confort, de la pena y que se atrevan a hacerlo. 

Otro reto para este año es volver a tomar el hábito de leer 12, en 2016 me propuse 12 libros y leí 16, y anterior a eso fueron 24 el año anterior, así que este año me propongo a leer 12 pero del siguiente modo

Y por supuesto publicar un artículo acerca del libro y como hice en 2015, tratar que varias personas me acompañen en el reto.

Así que, en resumen… Comenzamos el año con entusiasmo y con el propósito de entusiasmar y llenar de positivismo a mucha gente 😀

Haiku # 1

Detrás del haiku,
escondido asecha,
el humor negro.

El Mensaje Implícito

Y fue el momento…

Dos soledades se hicieron compañía,
se llenaron dos corazones,
se multiplicaron los ojos,
se apagó la lógica.

Aquel día no tuvo fecha.
Los metales de los relojes se fundieron,
hechos líquido cayeron.
No hubo espacio.

El fuego se expandía,
el agua lo avivaba más y más.
Se confundió el dolor y el placer.
Se hicieron uno el día y la noche.

La lluvia se hizo presente.
Inmensas lejanías se hicieron cercanas
y los seres indecisos no supieron si vivían
o estaban muertos.

Todo lo blanco se volvió rojo,
el amor lo tiñó.

Ambos entregaron sus vidas,
muertos y vivos a la vez
opacaron los prejuicios.

(15 de mayo de 2004)

Despedida

Hoy no supe si decirte adiós o hasta luego. Hoy nos despedimos, con una amarga sensación que gritaba para siempre, dándole a cada una de nuestras palabras un oscuro matiz que me hacían sentir que eran las últimas.

No, si por mi fuera, no hubiera llegado este día, ni este momento, pero es difícil aceptar que, el dulce néctar que un día te dio alegría, pueda envenenarte lentamente.

No, no puedo decirte adiós, porque todo lo que eres se fusionó en mi y vivirá conmigo por siempre. Lo admito, no solo te amé, también te robé un poco, me apropié incluso de algunos de tus defectos, quizás para no extrañarlos, quizás porque terminé amándolos también. No, no puedo decirte adiós porque si otra vida viviera, otra vida quisiera conocerte y enamorarme irremediablemente de ti.

No, no puedo decirte hasta luego, porque ya no pueden coexistir un nosotros y un mañana. La experiencia me ha enseñado que el tiempo no es capaz de remediarlo todo, que hay oportunidades que no se repiten y que la pureza del amor no se regenera.

Afortunadamente, la existencia es un círculo compuesto de historias, una termina e inmediatamente otra comienza.