Milagro (Por: Néstor Pinerúa)

Milagro que dentro de mi te encontrabas,
diamante luz que en mi camino te hallé.
Como cristal te cuidaba y te contemplaba,
en mis brazos al nacer me enamoré.
Ojos radiantes, mi muñeca de porcelana,
la rosa más linda del jardin,
Angelina fuiste bautizada.
Mi mensajera de Dios y guía,
quiero llenarte una larga vida de amor y alegría.
Amor sincero, inmenso y profundo como el mar,
Corazón entregado, pureza y bondad.

Venezuela (Por: Nestor Piñerúa)

Sueños que vienen y van,
sueños que se apagan y prenden.
Soñamos y despertamos,
y nunca dejamos de soñar.
Sueños que luchamos por lograr,
sueños imposibles de alcanzar.
Sueños tan lejos te tengo, sueño tan cerca te sueño.
Mi lentejuela, mi Venezuela, la más bellas de las velas,
de mi corazón y de mis sueños eres la dueña.
Tu tierra, tus mares, tus colores,
tu luz, tu aroma, tu piel,
cuatro, alma y corazón.
Unión, riqueza, felicidad,
de mis sueños eres mi pulmón.

Un héroe sin poderes – Capítulo 1 (Por Néstor Piñerúa)

Sale el sol, son las 6:00 am, suena el despertador y Peter se levanta. Poco animado e invadido por el sueño pesado se dispone a tomar una ducha. Tras media hora de aseo, se arregla, desayuna y parte a experimentar otro día en la oficina. Llega tarde como siempre y comienza la lucha diaria entre el público, los subalternos y los jefes. Es su primer empleo y Peter se esfuerza por aprender. Pregunta y nadie le responde por su sueldo y beneficios. Sólo hay que enfocarse en sacar el trabajo: múltiples cajas por archivar, libros y documentos importantes. El cálculo del monto a cobrar por las diversas solicitudes es un método que debe familiarizarse cada vez más, es una de sus funciones.

9:00 am. Peter le toca atender al público. Recibe las solicitudes de libros, copias certificadas y hay poco personal. Comienza la rutina: atender, buscar, entregar, calcular y ordenar. Cada vez más. Suena el teléfono y significa más trabajo: solicitudes externas que se deben atender. Son 3 empleados Peter, Ahinoa y Mario; y la mañana se vuelve pesada y atareada. 11.00 am Le toca el turno a una usuaria para hacer una solicitud muy costosa y su pago lo hace en efectivo presentado en un sobre. El dinero cumple el proceso rutinario pasando en manos de los empleados y del encargado, a fin de ser guardado en la caja fuerte.

Llega la hora de almuerzo y Peter pide permiso para retirarse. Pasa el tiempo y a las 2:00 pm llega Peter y comenta:

– Buenas tardes. Hace mucho calor en la calle y ni hablar del tráfico. Los veo a todos reunidos ¿Hay alguna novedad?

El jefe responde:
– Sí, te estábamos esperando. El dinero de la usuaria de la solicitud millonaria no está en la caja fuerte y afirma que te lo dio a ti. ¿Dónde está ese dinero?

Continuará…

Comunicación Responsable (Por Nestor Piñerúa)

En pleno siglo XXI aumenta cada día la oportunidad y los recursos para emitir un mensaje en las redes. Existen múltiples plataformas que nos conducen a informar, educar y entretener al público receptor. Si es cierto que se debe estudiar para desarrollar contenidos comunicacionales efectivos, también lo es el hecho que no se requiere ser profesional en esta área del conocimiento para poseer uno de los valores más importantes de una sociedad: la responsabilidad.

La comunicación como acción de transmitir un mensaje, promueve no sólo la interacción por parte del receptor, sino que también mide su efecto positivo o negativo.

Un arma tan poderosa como lo es la comunicación se debe usar para el bien de todos. El mar de las redes y los recursos digitales permiten la multiplicación de emisores, por la cual muchos tienden a ignoran lo letal que pueden llegar a ser si trabajan de manera incorrecta.

Periodistas, escritores, blogueros y cualquiera que maneje una red social o medios digitales debe actuar bajo el principio del respeto. Es decir, cuidar siempre la sensibilidad del receptor.

Una buena ortografía, un texto casado con la coherencia, y arropado con un buen argumento, siempre irá en pro a la construcción de una sociedad que merece ser tratada de manera responsable, es decir, con información confirmada de primera mano, documentada, con datos reales y sin caer en vicios como el amarillismo o sensacionalismo.

Comunicadores somos todos. Profesionales o no, el objetivo a la hora de convertirnos en emisores, es estimular mensajes positivos a nuestro público lector, espectador u oyente.

Respetemos el trabajo de otros, démosle crédito a quien lo merece, desarrollemos nuestra capacidad creativa y asi parir contenidos de calidad y, sobre todo, seamos conscientes de las consecuencias que puede traer el espesor del mensaje.